CAPÍTULO 13: CALVARIO | LINAJE OCULTO

 


CAPÍTULO 13: CALVARIO

—No tienes que ir por obligación, Tinny. 

La voz de Johnny venía desde el sillón, mientras ella trataba de sacar una pizza del horno. 

—Yo tengo que ir aunque no quiera. Yesung me pidió de favor que sea su estilista en esta ocasión. 

—¿Era ese el llamado que recibiste cuando volvíamos de jugar basquetball?

—Si.

Tinny suspiró de hastío.

—Si me lo hubieses dicho no habría actuado como una idiota con Yesung. 

Recordar en cómo le había contestado de manera entrecortada, sin llegar a decirle nada, para luego cortar la llamada, hacía que se sintiese por demás avergonzada. 

—Estaba preocupado por ti, Tinny.

Al voltear, ella pudo ver esa preocupación en el rostro de su amigo. No había dudas de que él estaba allí para ayudarla.

—Ya, pero ¿por qué te fuiste sin llevarte siquiera el teléfono?

—Iba a preguntar al portero si había visto salir al sujeto que me mencionaste. No vi necesario llevar el móvil, Tinny. 

Para ese momento, ella llevaba la enorme bandeja con una pizza fugazzeta, recién sacada del horno. Sirvió una porción a cada uno, para luego sentarse en el suelo del departamento. 

—No me crees, ¿verdad?

Johnny terminó de tragar antes de contestar. 

—No es eso, Tinny. Lo que pasa es que no vi a nadie pasar por mi lado en el momento que me mencionaste. 

—¿Piensas que estoy inventando?

—No, no es eso. 

—¿Entonces?

Johnny se quedó en silencio por un par de minutos. A Tinny aquello le resultaba interesantemente doloroso. 

—Tinny, no le des tanta vueltas a eso. Ya hablé con el encargado del edificio. Él estará atento a cualquier persona extraña que se acerque por aquí. Tranquila, ¿si?

Ella asintió con sutileza mientras daba otro mordisco a la pizza. 

—Ahora dime, ¿te gusta Yesung?

Ella comenzó a toser, ya que aquella pregunta la había tomado desprevenida e hizo que se atragantara con una migaja. 

Luego de dar un largo sorbo del refresco que Johnny le pasó, ella lo miró con cara de odio. 

—No, no me gusta. No me puede gustar ese idiota. 

—¿Por qué? ¿Qué tiene de malo?

Ella le devolvió la mirada con ferocidad. 

Iba a contestarle de mala manera cuando se percató de algo: aquellas preguntas no eran para molestarla, sino para ayudarla a no pensar en lo que había ocurrido hacía un par de horas atrás. 

Darse cuenta de ello hizo que Justine se detuviera y, luego de suavizar su mirada, volver hacia su porción de pizza. 

A veces Johnny podía ser bruto, pero era su manera de cuidarla. 

Entonces sintió una mano cálida que le tomaba la muñeca de manera fraternal.

— Tinny, no deberías dejar de vivir solo porque el miedo se haya convertido en tu día a día. No me importa si se trata de Yesung o de alguien más, no te encierres en ti misma. 

Ella no respondió. 

No porque no supiera qué contestar, sino porque la respuesta a eso le dolía demasiado. Y en aquel momento deseó con fuerzas que su amigo dejara aquel tema de lado. 

El teléfono celular sonó de repente, haciendo que Tinny diera un salto en donde se hallaba. Johnny la observó unos momentos antes de tomar el aparato y contestar, mientras ella buscaba desesperadamente no pensar en aquello que tanto le dolía. 

Pero en cuanto quiso disociar, una palabra la trajo de vuelta al presente. 

Para ese entonces, Johnny cortó la llamada y sacó una nueva porción de pizza.

—Tinny, acepta la invitación de Yesung. 

Ella se quedó congelada, con la mirada de estupefacción impresa en el rostro. 

—¿Por qué? — atinó a decir.

Johnny terminó su pizza y recién entonces contestó.

—Es la única manera de que puedas acceder a ese evento. 

—¿Pero por qué querría yo ir a un estúpido fanmeeting?

—Porque es la única forma que puedo protegerte, Tinny.

...

El día estaba lluvioso y la temperatura había descendido lo suficiente como para que un vaho denso y blanquecino saliera de su boca en cada respiración. 

No podía creer que iba a asistir a un evento de fans de Yesung, cuando claramente ella no era una fan suya. 

Sentada en el asiento del copiloto, Justine observaba el resto de la ciudad que, a esa hora de la mañana, era un verdadero hervidero de vida. 

A su lado Johnny manejaba, tarareando una canción que en ese momento sonaba en la radio. Parecía estar de muy buen humor. 

—¿Cómo es que estás tan contento?

Su amigo dejó de tararear para esbozar una gran sonrisa. 

—Es un día de trabajo especial, Tinny.

—¿Qué tiene de especial trabajar para ese idol?

Él solo la observó y sonrió, cosa que Tinny odiaba que hiciera. 

Hacía más de una semana del incidente del hall del edificio, y de que ella había aceptado la invitación de Yesung. 

No se sentía especialmente bien; algo, esa fina capa de aparente seguridad se había roto, y ella dudaba si volvería a reconstruirse. Se sentía temerosa, ansiosa y por demás vulnerable, cosa que la exasperaba. 

Además, tenía la sensación de que Johnny no le creía cuando ella le decía que había visto al duque. Era como si ellos dos viviesen en realidades distintas, lo cual no ayudaba para nada en su paranoia. 

A lo lejos alcanzó a divisar un gran cúmulo de gente, agolpada a la entrada de un edificio. A medida que se iban acercando, pudo distinguir que se trataba del edificio de la SM Entertainment, y que aquel gentío no era más que las fans de Yesung. 

Sintió un escalofrío al ver tanta cantidad de personas reunidas en un solo lugar. 

—Tranquila, Tinny. No pasarás por ahí. Al ser invitada de Yesung tienes acceso por el lado del personal. 

—Cada vez entiendo menos. 

El automóvil de Johnny desaceleró al toparse con la entrada del garage de la empresa. 

—Yo no puedo llevarte a un evento, aunque diga que eres mi hermana. No es lo mismo cuando se trabaja en un día normal que cuando hay un evento de estas características. Pero, si es el propio idol quien te invita, la empresa hace una excepción. Y tú eres "el pequeño amigo de Yesung". 

Ella suspiró. 

—Sí,sí, ya lo sé. 

Debido al percance ocurrido en el set de grabación del MV, ahora ella era conocida bajo ese mote, cosa que la irritaba. Pero de alguna manera agradecía que se la confunda con un niño y no con una chica. Era más fácil así. 

Una vez dentro, y después de mostrar a la seguridad su "pase especial", se encaminó junto a su amigo hacia el interior del edificio. 

—¿Qué es exactamente un fanmeeting? — preguntó entonces de manera informal.

— Básicamente es un encuentro de un idol con los fans, que es vigilado bajo estrictas normas de seguridad. 

—¿Por qué?

Johnny hizo una pausa. 

—¿Has oído acerca de los sasaeng?

Tinny negó con la cabeza. 

—Son, en resúmen, fans demasiado obsesionados con algún idol. Los controles de seguridad estrictos existen para evitar ese tipo personas en un evento así. 

—¿Y no sería más fácil no hacer ese tipo de cosas?

—El mundo del kpop tiene su propia subcultura, y parte de esa son los fanmeetings. Es algo que los fans esperan con ansias. Deben hacerlo. 

A medida que iban charlando, iban adentrándose cada vez más en los pasillos laberínticos de la SM. No recordaba aquel sector, por lo que supuso que estaban en algún lugar completamente diferente. 

Entonces se toparon con una gran puerta de dos hojas. 

Johnny, lleno de seguridad en sí mismo, la abrió con ambas manos, con confianza y resolución. 

Adentro, un montón de personas, casi todas ellas de origen asiático, iban y venían con cierta prontitud. Algunas con prendas de vestir, otros ataviados con delantales negros y cofias. 

Johnny se acercó hacia una estantería y se enfundó aquel delantal, luego de saludar a todos con una sonrisa, saludo que los demás devolvieron de la misma manera. 

Era alguien apreciado en el lugar. 

Entonces se volvió hacia ella y le hizo señas para que lo siguiera. 

Cruzaron otra puerta que llevaba hacia otro salón, un poco más pequeño, el cual se encontraba eventualmente vacío. Allí, un enorme espejo y un tocador abarrotados de productos para el cabello y maquillaje, dominaba completamente el espacio. Hacia un costado se encontraba uno de aquellos artefactos que se utilizan para lavar el cabello en las peluquerías. El resto del salón estaba adornado con plantas de interior, un gran depósito de agua mineral y un amplio sillón en forma de L, en un rincón. 

Al menos iba a estar cómoda. 

Antes de dirigirse a allí, le solicitó el móvil a su amigo. Este se lo entregó y se encaminó hacia el mueble, buscando pasar las siguientes horas sumergida en algún juego de rol disponible en el celular de Johnny. 

Al sentarse, observó cómo su amigo procedía a preparar todo lo necesario para poder trabajar con comodidad, y ella pensó en que él era muy profesional en lo que hacía, y deseó poder así en algún momento. 

En ese momento, varias personas entraron, trayendo consigo percheros, instrumentos de sonido y demás objetos que ella no llegó a reconocer. 

Algunas de aquellas personas la miraron y supo, por cómo entornaron los ojos, que la habían reconocido. No a ella, sino al "amigo de Yesung". Le hicieron una pequeña reverencia a modo de saludo, el cual ella correspondió. 

Con un suspiro de hastío, y sin saber cuando iba a terminar aquel calvario, decidió concentrarse en el Warcraft. 

­—Yo no haría eso. — dijo después de unos minutos una voz que ella conocía muy bien. 

Y al levantar la vista, vio a Yesung observando su partida, sentado a su lado en el sillón. 

Definitivamente aquel día iba a ser un calvario.

 ... 

Continuará.



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